La nueva película de Marvel Studios, Thunderbolts, no solo une a los antihéroes más rebeldes del MCU, también deslumbra visualmente con escenarios de alto impacto que te van a dejar con la boca abierta. Desde una base secreta al más puro estilo distópico, hasta una caída libre desde uno de los rascacielos más altos del planeta, estos cinco lugares no solo cuentan la historia, la elevan. ¿Sabías que varias de estas locaciones fueron construidas con técnicas retro y detalles que solo los más geeks notarán? Te cuento todo lo que hay detrás de estas maravillas cinematográficas que hacen de Thunderbolts una experiencia visual única en el Universo Marvel.
1. El complejo de O.X.E.: Brutalismo al servicio del secretismo
Valentina Allegra de Fontaine —ese personaje que amamos odiar— reúne a los Thunderbolts en un lugar que parece sacado de un thriller soviético: el complejo de O.X.E. Este set no es solo un fondo para una pelea clave al inicio del film, sino un personaje más.
Diseñado en Atlanta, el complejo tiene un aire brutalista y sombrío, con una paleta en tonos grises y negros que refleja a la perfección el tono opresivo del grupo. La directora de arte, Grace Yun, se inspiró en arquitectura militar y tecnología sigilosa. Todo fue meticulosamente construido para transmitir frialdad y secretismo.
2. El penthouse de Valentina: Cuando el poder se siente incómodo
La ex torre Stark ahora tiene una nueva dueña, y no es precisamente alguien carismática. Valentina convirtió el antiguo cuartel de Tony Stark en su base personal, un espacio tan calculador y gélido como ella.
Las vistas desde este penthouse son cinematográficas: 270 grados de Nueva York proyectados con una técnica de los años 50 que incluyó paneles fotográficos tomados desde el mismísimo edificio Met Life. No hay nada cálido en este lugar. Todo está diseñado para incomodar, y lo logra.
3. Calles de Nueva York que son… ¿Atlanta?
Sí, leíste bien. Las icónicas calles de la Gran Manzana, incluyendo los arcos de East 45th Street (donde vimos a los Avengers pelear en 2012), fueron reconstruidas en Atlanta. Y no es una copia barata: cada detalle está ahí, desde los viaductos hasta el chicle pegado en los postes. Literalmente.
Jake Schreier, director del film, y Grace Yun se encargaron de que todo se sintiera real y con historia. Incluso Kevin Feige, presidente de Marvel Studios, se emocionó al ver el guiño nostálgico al primer gran crossover del MCU.
4. La carretera en Utah: desierto, motos y vibras de Soldado del Invierno
Uno de los momentos más potentes de la peli nos regala a Bucky Barnes montado en una Harley-Davidson, cruzando carreteras abiertas entre desiertos y montañas reales de Utah. Es una mezcla entre western moderno y homenaje al Bucky más clásico.
Sebastian Stan dijo que esta parte le recordó a los viejos tiempos, y no nos sorprende. La escena tiene ese aire de libertad y peligro que hace que valga la pena verla en pantalla grande.
5. Yelena, el vértigo y el edificio más alto que vas a ver en Marvel
La escena inicial no se anda con vueltas: Yelena Belova está sentada en el borde de uno de los rascacielos más altos del mundo. ¿Dónde? En la cima del Merdeka 118, en Kuala Lumpur, con 679 metros de altura. O sea, el segundo edificio más alto del planeta.
Florence Pugh se animó a hacer una caída libre de 12 metros para esta secuencia (sí, ella misma), y la escena fue coordinada con equipos de riesgo malayos y estadounidenses. Según el productor Brian Chapek, es una de las escenas más extremas que se han hecho en el MCU.
¿De qué va Thunderbolts?
En esta nueva entrega del MCU, un grupo de antihéroes un tanto rotos —Yelena, Bucky, el Guardián Rojo, Fantasma, Taskmaster y John Walker— son reunidos por Valentina en una misión suicida. Cada uno con su pasado cargado, deberán decidir si se destruyen… o si pueden redimirse.
Con un elenco explosivo que incluye a Florence Pugh, Sebastian Stan, David Harbour, Wyatt Russell y Julia Louis-Dreyfus, Thunderbolts redefine lo que significa ser un héroe en un universo que ya lo ha visto (casi) todo.